martes, 25 de marzo de 2014

El tiempo y lo necesario.

Ahora que el tiempo pasa tan despacio pero a la vez tan deprisa en una ciudad en la que jamás tienes la sensación de que los minutos se detengan y donde permanece todo igual día tras día. Vives inmerso en ella hasta que en un instante, sin saber muy bien como, aparece ante ti esa atemporalidad que tanto te gusta. Ayer leía el mito de Cronos y la importancia que tiene para todos nosotros. No nos paramos, o al menos no lo suficiente, ante esta sensación de atemporalidad, de vivir fuera del tiempo, fuera del ritmo de la sociedad y dentro del tiempo de la vida. No dedicamos el tiempo que deberíamos a observar lo sublime, lo bello, el instante.... a tomar aire e hinchar nuestros pulmones, sentir ese aire al entrar y al dejarlo escapar. Escuchar la vida que pasa por delante nuestra oculta tras el ruido de los coches, los trenes, los aviones. Mirarla de frente a través de nuestros ojos, de nuestra percepción y ser capaces de disfrutar de ello. El estrés, la depresión y otro tipo de enfermedad son cosa de la contemporaneidad en la que vivimos, en el tipo de sociedad que nos envuelve con todo tipo de tareas y que no nos deja tiempo ni si quiera para saber que respiramos. Es difícil escapar porque en tu mente estará pensando en las mil cosas que “tienes” que hacer. Pero si nos paramos y nos preguntamos ¿que son esas cosas que tengo que hacer? ¿las he elegido yo? ¿realmente son tan importantes como para que ocupen tanto en mi vida? La respuesta, o al menos la mía, es que no. 


Llevo días viendo, en diferentes medios esta idea, plasmada tanto en papel como en vídeo, la idea de la creación de necesidades, la creación de preocupaciones... Y es un tanto inquietante. Ahora lo entiendo mejor que cuando vivía en mi pequeña ciudad. Ahora que tengo mil opciones para elegir, tantas que es abrumador. Tantas opciones no te dejan tiempo porque tienes que estar pensando en cual de todas ellas elegir y a veces, como me ocurre a mi, prefieres quedarte en casa, mientras que en tu pequeña ciudad sales una y otra vez, puede que a los sitios de siempre, que todo siga igual, que no necesites transportes para desplazarte pero en ella eres capaz de pensar con más claridad, de sentir el aire, la humedad, el olor de la vida.... y no necesitas más.  

Un regreso un tanto agridulce. 

Tania Ferre. 

jueves, 5 de julio de 2012

Un pequeño lugar.

Hace un par de años fui por primera vez a una de las playas de Cabo de Gata, concretamente a  Las Salinas, una pequeña barriada a unos 3 o 4 Km de Cabo de Gata. Aun recuerdo lo mal que lo pase en aquella playa llena de piedra recubiertas de un musgo resbaladizo y con una gran cantidad de salitre en sus aguas que al salir te dejaba las cejas y pestañas blancas. Decidí entonces que jamás volvería a una playa de Cabo de Gata, pero como bien dice el refrán “Nunca digas de esta agua no beberé”.

En diciembre de 2010 descubrí un pequeña barriada a unos 5 km de Cabo de Gata, La Fabriquilla, al principio no me pareció un lugar muy especial, aunque la persona que nos llevó lo describía como un lugar casi perfecto. Fue en febrero cuando volvimos y comencé a ver aquel lugar con otros ojos, aunque, para mí, seguía siendo otro pueblo más en el que compartíamos buenos momentos. Desde ese día he vuelto un par de veces más, o quizás más de un par,  y cada día ese pequeño lugar ha ido cautivándome más y más hasta el punto de dedicarle hoy una entrada en mi blog.

Ahora quizás las playas y las calles de la pequeña barriada esten llenas de gente y eso puede quitarle un poco de encanto. Pero ignorando ese detalle hay que reconocer que es un lugar explendido para vivir entre la montaña, el mar y las salinas.Sus casas visten de un elegante blanco, aunque otras nuevas construcciones “modernas” rompan un poco con la tipica construcción, refiriéndome a las casas de la última calle muy faciles de reconocer por esas ventana azules. La primera vivienda que encontramos es una enorme casa de planta baja de color blanco, con un gran porche. En esta calle, la calle principal, se encuentran las casas más antiguas de la Fabriquilla, todas ellas están frente al mar, incluso aveces cuando el mar está muy furioso el agua casi llega a las puertas de las casas de estos vecinos. Al pasar la casa encontramos un parquecito con un par de bancos,que el mar poco a poco ha ido gastando, las patas pronto se romperán por el peso de la madera, poco, pero demasiado para unas patas cansadas y oxidadas. Siguiendo la calle encontramos una casita con una enorme higuera que da a la calle y según me han contado hace muchos años esa casa era una pequeña tiendecita a donde iban a comprar todos los vecinos cercanos a la Fabriquilla. Podría seguir hablando de todas las casitas que encontramos pero hay bastante y no las voy a nombrar a todas. 

Voy a hablar ahora de mis rincones favoritos, que no tengo ni idea de porque lo son, pero en fin. El primero que descubrí, y le asigne el primer puesto dentro de mis lugares favoritos, está justo a la espalda del pueblo delante de esas mostruosas casas con los ventanales azules. Allí encotramos un trozo de terreno sin edificar muy cerca de la carretera y con un barquito abandonado. Desde aquel barco se puede  ver el mar, no todo, pero si una parte muy hermosa, si te giras te quedas boquiabierto admirando las tres enormes montañas que se elevan detrás de aquel maravillo lugar como si estuvieran protegiendo al pueblecito.
Mi segundo lugar, que he conocido más tarde, es uno de los nidos de ametralladoras de la guerra civil, de los tantos que hay repartidos por la costa almeriense. Esta ametralladora da directamente al mar. Sentarse allí y sentir que estás dentro del mar, ver atardecer, o contemplar un temporal desde allí, es sinceramente, impresionante.

Pero este lugar, este maravilloso lugar, no lo sería tanto si no fuera por los buenos momentos que he vivido allí. Simplemente el despertarse y escuchar el rugir de las olas, estar comiendo y solo escuchar pajaritos y el mar como fondo. Esto hace que se vuelva un lugar especial donde poder desconectar de esta estresante vida a la que nos somete la sociedad.


Deseando volver a bañarme en las cristalinas aguas de Cabo de Gata y poder ver a esos pececillos que nadan libremente y sin preocupación por aquellas playas. Ahora ya comprendo mejor porque es un lugar especial para todos aquellos que conocen La Fabriquilla.






















Tania Ferre

lunes, 2 de julio de 2012

He andando muchos caminos


Antonio machado: 

He andando mucho caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto 
caravanas de tristeza,
soberbios y meláncolicos
borrachos de sombra negra, 

y pedantones al paño, 
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina 
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatros palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan. 
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven, 
laboran, pasan, y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra. 

sábado, 28 de abril de 2012

Cómo llenarte, soledad.

Alejémonos ahora de la realidad que nos rodea, aunque solo sean unos minutos, para acercarnos a la poesía. En mis ratos libre, y ante mi constate evasión de la realidad, me gusta leer poesía. Y por ello hoy he elegido una poesía de Luis Cernuda, quizás triste o quizás bella. Desde mi punto de vista hace referencia a una realidad, y una realidad actual que se ha aceptado como algo normal: "buscarse" o más bien intentar encajar dentro de una sociedad, aunque la condición sea alejarse de lo que realmente alguien es. Y todo por el simple hecho de ser aceptado por la sociedad. ( Es mi opinión. Aunque creo que el poema da para mucho más).Aquí os dejo el poema: 

Cómo llenarte, soledad, 
sino contigo misma... 

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, 
quieto en ángulo oscuro, 
buscaba en ti, encendida guirnalda, 
mis auroras futuras y furtivos nocturnos, 
y en ti los vislumbraba, 
naturales y exactos, también libres y fieles, 
a semejanza mía, 
a semejanza tuya, eterna soledad. 

Me perdí luego por la tierra injusta 
como quien busca amigos o ignorados amantes; 
diverso con el mundo, 
fui luz serena y anhelo desbocado, 
y en la lluvia sombría o en el sol evidente 
quería una verdad que a ti te traicionase, 
olvidando en mi afán 
cómo las alas fugitivas su propia nube crean. 

Y al velarse a mis ojos 
con nubes sobre nubes de otoño desbordado 
la luz de aquellos días en ti misma entrevistos, 
te negué por bien poco; 
por menudos amores ni ciertos ni fingidos, 
por quietas amistades de sillón y de gesto, 
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma, 
por los viejos placeres prohibidos 
como los permitidos nauseabundos, 
útiles solamente para el elegante salón susurrado, 
en bocas de mentira y palabras de hielo. 

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona 
que yo fui, 
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones; 
por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos, 
limpios de otro deseo, 
el sol, mi dios, la noche rumorosa, 
la lluvia, intimidad de siempre, 
el bosque y su alentar pagano, 
el mar, el mar como su nombre hermoso; 
y sobre todo ellos, 
cuerpo oscuro y esbelto, 
te encuentro a ti, tú, soledad tan mía, 
y tú me das fuerza y debilidad 
como el ave cansada los brazos de la piedra. 

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje, 
oigo sus oscuras imprecaciones, 
contemplo sus blancas caricias; 
y erguido desde cuna vigilante 
soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres, 
por quienes vivo, aún cuando no los vea; 
y así, lejos de ellos, 
ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres, 
roncas y violentas como el mar, mi morada, 
puras ante la espera de una revolución ardiente 
o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo 
cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista. 

Tú, verdad solitaria, 
transparente pasión, mi soledad de siempre, 
eres inmenso abrazo; 
el sol, el mar, 
la oscuridad, la estepa, 
el hombre y su deseo, 
la airada muchedumbre, 
¿qué son sino tú misma? 

Por ti, mi soledad, los busqué un día; 
en ti, mi soledad, los amo ahora.


Luis Cernuda

martes, 27 de marzo de 2012

Un cuadro imaginario

¿Te puede hacer feliz algo que nunca has visto? ¿Te puede transmitir tranquilidad?

Yo os digo que sí. Puede parece raro, lo sé, pero para mí ha sido real. La otra noche mientras intentaba dormir una imagen muy clara se vino a mi mente. Una imagen cargada de luz, alegría, paz, tranquilidad, belleza y a la vez oscuridad, estrés, miedo. Todo en un mismo conjunto: un cuadro.

Un cuadro que parecía haber observado detenidamente durante horas pero que jamás he visto. Algo precioso que aun retengo en mi mente. Un oleo lleno de luz. Intentare hacer una breve descripción de este por si es real y alguien lo ha visto.

Lo primero que vemos es un camino muy bien definido por el que camina una mujer mayor, casi anciana, vestida de colores claros, caminando con mucha tranquilidad. Detrás de ella un amasijo de personas sin rostro, vestidos con colores oscuros que traen la oscuridad al cuadro. En segundo plano un árbol que se sitúa muy cerca de la mujer. Un árbol viejo pero bello y fuerte. Un campo se extiende tras él y en el cielo un atardecer lleno de luz, con un sol enorme y perfecto.

Tengo sensaciones, como ya dije antes, como si lo hubiera estado observando mucha, muchas horas y hubiera sacado cada uno de sus detalles. Como si el cuadro me hubiera hablado y contado todo aquello que sentía el que lo hubiera “pintado”. Vida y muerte. Amor e indiferencia. Tristeza y belleza. Unos ojos cansados pero con ganas de seguir mirando esos regalos de la naturaleza, de amarla y de vivir en paz con ella.

El camino es recorrido tanto por la mujer como por el amasijo de personas pero de diferente forma. El camino es como la vida, diferente segundo hacia donde mires. Sin duda estos no miraban nada que no sea ellos mismos, sus ojos han desaparecido, incluso sus rostros porque son todos iguales, con los mismos intereses, las mismas inquietudes: ninguna. La mujer mira con dulzura la vida, con ganas de seguir caminando por esa senda de luz y belleza. Ha aprendido a ver el verdadero sentido de la vida, de su vida. Ha aprendido a ver los pequeños detalles de la vida que nos hacen tan grandes. Esos placeres de los que nos privamos o a los que no les prestamos la menor atención. Pero al final de ese camino solo encontraremos aquello que hemos ido sembrando a nuestro paso: la nada, que rodea al grupo de personas sin rostro, o el árbol fuerte y bello, que aparece a los pies del camino de la mujer.

Lo digo y no me canso de decirlo: lo bonito de la vida está en las pequeñas cosas.

Tania Ferre.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Hoy con motivo del día de la poesía voy a actualizar con un poema que ya publique en su día pero que le viene como anillo al dedo a este día.

Habrá poesía

No digáis que agotado su tesoro
de asuntos falta, enmudeció la lira.
Podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas:
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
Mientras a ciencia la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad, siempre avanzando,
no sepa a do camina;
mientras haya un misterio para el hombre
¡habrá poesía!
Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!

Gustavo A. Becquer

domingo, 18 de marzo de 2012

Los sueños

Hablemos hoy de sueños. Hablemos de sueños que nos ayudan a comprendernos y a comprender la vida.

Soy una persona que sueña mucho y que recuerda casi a la perfección los sueños. La mayoría de mis sueños son muy aventureros. Pero estos últimos días se han convertido en autenticas pesadillas. ¿Os fiáis de vuestros sueños? Yo he descubierto que los sueños dicen mucho más de lo que nosotros creemos. Nos despertamos y solemos ignorarlos, sin darnos cuenta de que realmente es nuestro subconsciente está enviándonos mensajes muy directos sobre nuestro yo más profundo. Es a través de los sueños como mejor podemos conocernos porque nuestro mundo más intimo y más verdadero está oculto o más asustado en nuestro interior y es en los sueños donde se libera y se muestra tal cual. Los sueños hay que descifrarlos, no te va a revelar el sueño que es lo que tienes que hacer o que es lo que realmente quieres hacer, no es magia.

Veamos ahora que pasa mientras dormimos.

Mientras dormimos experimentamos diferentes fases. La primera es transitoria y solo sirve para conseguir llegar a la segunda fase. Podemos decir que es en esos momentos en los que escuchamos lo que pasa a nuestro alrededor pero no somos muy conscientes de ello. Durante la tercera fase somos ajenos a cualquier movimiento o sonido que se produzca a nuestro alrededor, ocurre varias veces durante el sueño.

Nuestro cuerpo libera un somnífero natural, la melatonina, que es una glándula que se encuentra en la glándula pineal del cerebro y que nos produce el sueño, que actúa sobre nuestro sistema nervioso. El sueño permite proyectar películas en la mente, podríamos decir que es la pantalla de los sueños y no se sabe bien porque ocurren estas visiones.

Las neuronas tienen más actividad durante el sueño. Mientras que el cuerpo esta inmóvil el cerebro cobra vida y entonces soñamos. El centro de la lógica se apaga mientras dormimos pero no el de la razón por eso los sueños puede divagar por mundos de fantasía, podemos simular cualquier escenario. Al no estar movidos por la lógica los pensamientos pueden enfrentarse desatando la creatividad y creando ideas frescas.

Sueños reveladores:

  • El sueño de Einstein en el que viajaba en un trineo a la velocidad de la luz influyó en su teoría de la relatividad
  • El premio Nobel Niels Bohr revolucionó la física al soñar con unos caballos. Esto le sugirió la estructura del átomo
  • El pintor Salvador Dalí describió sus obras surrealistas como fotos de sueños pintadas a manos.

"Un sueño es una manifestación de imágenes -y a veces sonidos- que muestran interrelaciones comunes y no comunes. Es un espejo que refleja algún aspecto de la vida o el inconsciente, un escenario para ensayar posibilidades de expresión externas, una ventana de oportunidad para el auto conocimiento." Stephorn Kaplan Williams: Manual para la interpretación de los sueños, EDAF, Madrid, 1989.

Dice Manuel Rivas en unos de sus textos:

"Somos lo que soñamos ser. Y ese sueño, no es tanto una meta como una energía. Cada día la vida empieza de nuevo. Hay una clase de melancolía que no atrapa sino que nutre la libertad. En esa melancolía, como espuma en las olas, se alzan los sueños."

Creemos que los sueños no pertenecen a nuestra realidad y que son puras invenciones de nuestro cerebro. Pero estos dicen más de nosotros de lo que podemos imaginar.

Hay gente que asegura que también sueña despierta, yo lo hago. Pero no podemos comparar el tipo de sueño. Como ya he apuntado anteriormente durante el sueño la lógica se desactiva y nos permite ver nuestros más ocultos deseos, miedos o sueños. Nos deja vernos tal y como somos sin la presión del mundo ni de la gente. Nos olvidamos de todo y simplemente soñamos.

Tania Ferre.

jueves, 15 de marzo de 2012

Un pececillo

Un mes sin actualizar. No he tenido mucho tiempo en este último mes. Hoy he decidido tomarme el día libre, porque sí. Han sido unas semanas muy estresantes así que me merezco un día para mí, aunque a este paso tendré que tomarme también mañana porque con lo que he tardado en poner orden en mi cuarto y un poquito de orden en mi cabeza, se me ha ido el día prácticamente.

Ayer llevaba demasiadas horas en la universidad esta semana así que decidí irme a ver el atardecer.

Los atardeceres son lo más bonito que puedes apreciar en todo el día, pero te dejan un sentimiento de vacío, de tristeza, es como ver morir, el morir del día que dejar paso a la noche fría. Pero es una tristeza bonita porque sabes que volverá, es como si de la muerte de un fénix se tratará, sabes que resurgirá con más fuerza al día siguiente.
Conforme iba caminando por la orilla de la playa la oscuridad iba cubriendo todo lo que mis pies habían pisado antes. Pero mi vista estaba perdida en un cielo cubierto de morados, rojos, naranjas, rosas, celestes y blancos. (Y nos vamos al cine a ver efectos especiales cuando los mejores están a la vista de cualquiera.)

Mientras caminaba en completa soledad, con mis ojos clavados en el mar y en el cielo intentado captar esa bella imagen para guardarla en mi memoria, algo hizo que perdiera ese ensimismamiento y me fijara en el agua, un agua cristalina y muy tranquila, un pececillo veniaacompañándome alejado de la orilla y saltando por encima del agua. El pececillo parecía que quería ver también la puesta de sol. Me imagine al pececillo rebelde ante todos los demás intentado ser diferente a todos ellos y dejar de seguir al banco de peces y saltar, saltar cada vez más alto para poder conseguir ver aquello que a él le gustaba: el atardecer. Por supuesto todo esto es imaginación mía, poder pensar que en el fondo del mar también pueda existir animales que quieran ser diferentes, incluso revelarse contra todos sus semejantes. Por imaginar que nunca quede.

Tania Ferre.

viernes, 10 de febrero de 2012

La personalidad de un blog.

Un blog es un claro reflejo de la persona que lo escribe. Eso es lo que yo creo. Por eso últimamente el mío anda abandonado. No porque yo este abandonada, obviamente no, pero si porque mi mente anda perdida y hasta que no pueda encontrar un solo pensamiento positivo y alentador no puedo escribir, a no ser que sea lo mismo de siempre.

Melancolía, nostalgia, tristeza ¿Por qué? Qué alguien se lo pregunte a este despiadado ser mio, porque a mi también me gustaría saberlo.

Escondida ando tras de mí. Queriendo escapar pero sin saber como hacerlo. Queriendo ahondar en mi y ser capaz de conocer, y que me conozcan.

Ideas, sueños, pensamientos. Todos pasan a cada rato por mi mente. Ensimismada en mi misma vivo desde hace mucho tiempo. Ahora que he empezado a encontrar la salida del ensimismamiento otros sentimientos afloran en mi: miedo e incluso rechazo a mostrar mi yo más real, más verdadero. Un yo que en un mundo como el actual poco vale. (Aquí comienza mi critica a la sociedad) Un mundo en el que las apariencias ganan a la realidad. En el que ser está ligado a ser como el resto del mundo. Un mundo enorme pero sin espacio para poder salir de tu más escondido interior.

Es triste, realmente triste, que cuando quieres mostrarte tal y como eres la gente piense que hablas con palabras de otras personas y no con las tuyas. No con tus ideas sino con la de otras personas. Que no defiendo lo que creo sino lo que creen.

Ando entregada a la vida, pero a la vida ajena. Ahora quiero caminar por mi propia senda, por mi propio camino. Quiero descubrir todo lo que no me han dejado o ,mejor dicho, todo lo que yo no me he permitido descubrir.

Y este nuevo viaje lo quiero emprender yo sin la influencia de ningún pensamiento en mi. Porque si algo soy es fiel a mi misma.

Porque el día que conozca a alguien que le guste tirarse desde un puente yo seguro que no me tiró con esa persona para complacerla sino porque yo quiero hacerlo. Es lo que olvida la gente. Todo lo que hago es porque quiero y no porque nadie me lo diga o me lo imponga.

Mis palabras son mías y de nadie más.

Tania Ferre.

sábado, 21 de enero de 2012

Confieso que he vivido.

La naturaleza allí me daba una especie de embriaguez. Me atraían los pájaros, los escarabajos, los huevos de perdiz. Era milagroso encontrarlos en las quebradas, empavonados, oscuros y relucientes, con un color parecido al del cañón de una escopeta. Me asombraba la perfección de los insectos. Recogía las "madres de la culebra". Con este nombre extravagante se designaba al mayor coleóptero, negro, bruñido y fuerte, el titán de los insectos de Chile. Estremece verlo de pronto en los troncos de los maquis y de los manzanos silvestres, de los coihues, pero yo sabía que era tan fuerte que podía pararme con mis pies sobre él y no se rompería. Con su gran dureza defensiva no necesitaba veneno.

NERUDA, Pablo, Confieso que he vivido, Capitulo: Infancia y poesía.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Otro año queda atrás.

No quiero terminar el año sin escribir nada en este abandonado blog.

Otro año se nos escapa sin casi darnos cuenta y es así como pasa la vida. Vividla lo mejor que podáis, siendo lo más felices que podáis para que cuando mañana os levantéis no os arrepintáis de no haber vivido todo lo que anhelabais.

Es época o más bien día de echar la mirada atrás y buscar en nosotros todos los recuerdos que no ha dejado el año.

Yo me voy a esos recuerdos y paro para poder admirar durante un momento en mi recuerdo ese momento y a las personas que estaban allí riendo, cantando o simplemente hablando. Sus voces, sus sonrisas, sus miradas, sus gestos… todo queda grabado en mi memoria.

Creo, o eso espero, que a todos nos pasa igual. Cuando estamos rodeados de las personas que queremos a veces por un momento el mundo comienza a ir a cámara lenta y dejamos de prestar atención a las palabras y nos quedamos con el momento, los gestos, las risas que escuchas lejanas. Nos quedamos totalmente cautivados mirando y guardando ese momento en un rinconcito de nuestra memoria como si no quisiéramos compartirlo con nadie más.

Me gusta ir por la calle, sobre todo ahora en navidad, y sentarme en algún lugar para ver pasar a la gente. Gente que sus ojos dibujan tristeza, preocupación… otros radiantes de alegría que van por la calle sin poder evitar sonreír sin más. Miradas cómplices de una pareja, risas de un par de amigos, ojos expectantes de unos padres ante los primeros pasos de su hijo, personas mayores cogidas de sus arrugadas manos como si no hubieran pasado los años por ellos. Niños jugando y creer por un momento que nunca perderán la inocencia que tanto los caracteriza.

No quiero escribir la última entrada del año desde el pesimismo. Así es que espero que todos paséis una noche rodeados de vuestra gente y que os paréis a mirarlos uno a uno para así poder daros cuenta de la gran fortuna que tenéis. Y es que no todo en esta vida lo da el dinero.

Y que dentro de unos días podáis sentiros como unos enanos viendo los reyes y recogiendo los caramelos; porque en todos queda un poquito de esos niños que fuimos y que debería de salir más a menudo.

FELIZ AÑO NUEVO


Tania Ferre

viernes, 18 de noviembre de 2011

Testamento de otoño

En un día encapotado en el que el mar con apariencia serena quiere calmar a un cielo que desea liberarse de miles de lagrimas que con gran esfuerzo intenta guardar en su interior.

Dejo que sea Pablo Neruda el que hable del otoño

Testamento de Otoño (fragmentos):

Entre morir y no morir
me decidí por la guitarra
y en esta intensa profesión
mi corazón no tiene tregua,
porque donde menos me esperan
yo llegaré con mi equipaje
a cosechar el primer vino
en los sombreros del otoño.

Entraré si cierras la puerta
y si me recibes me voy,
no soy de aquellos navegantes
que se extravían en el hielo:
yo me acomodo como el viento,
con las hojas más amarillas,
con los capítulos caídos
de los ojos de las estatuas
y si en alguna parte descanso
es en la propia nuez del fuego,
en lo que palpita y crepita
y luego viaja sin destino.

A lo largo de los renglones
habrás encontrado tu nombre,
lo siento muchísimo poco,
no se trata de otra cosa
sino de muchísimas más,
porque eres y porque no eres
y esto le pasa a todo el mundo,
nadie se da cuenta de todo
y cuando se suman cifras
todos éramos falsos ricos:
ahora todos somos nuevos pobres.
(...)

De tantas veces que he nacido
tengo una experiencia salobre
como criatura del mar
con celestiales atavismos
y con destinación terrestre.
Y así me muevo sin saber
a qué mundo voy a volver
o si voy a seguir viviendo.
Mientras se resuelven las cosas
aquí deje mi testimonio,
mi navegante estravagario
para que leyéndolo mucho
nadie puede aprender nada,
sino el movimiento perpetuo
de un hombre claro y confundido,
de un hombre lluvioso y alegre,
enérgico y otoñabundo.

Y ahora detrás de esta hoja
me voy y no desaparezco:
daré un salto en la transparencia
como un nadador del cielo,
y luego volveré a crecer
hasta ser tan pequeño un dia
que el viento me llevará
y no sabré como me llamo
y no seré cuando despierte:

entonces cantaré en silencio.

Pablo Neruda, Testamento de Otoño, Estravagario, 1958

lunes, 24 de octubre de 2011

Imagen de tu huella

Dicen que el otoño es nostálgico y hasta los arboles lloran al desprenderse de sus apreciadas hojas. Son como los recuerdos que se van para dejar lugar a otros nuevos.
Hoy hace un verdadero día otoñal con un cielo encapotado que inspira a los recuerdos a aparecer y desaparecer a sus anchas.
Hoy os dejo una poesía, que desde mi punto de vista, es un otoño de caminos llenos de recuerdos y anhelos.

Tania Ferre.



(II)

Mis ojos sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos.

No me encuentro los labios sin tu tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando cardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores los persigo de tu viento,
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en ti termina.

Miguel Hernández.

domingo, 2 de octubre de 2011

Mi pensamiento

Estoy aquí sentada en mi comedor sola a la luz de una vela casi consumida y de fondo música clásica. De pronto he recordado algo que leí el otro día concretamente una entrevista a un Doctor en Medicina y Neurociencias, Francisco Mora, en una de las preguntas hablaba de Dios

¿Qué pasa en nuestro cerebro para que se siga aferrando a creencias esotéricas, mágicas o religiosas?

… Existe un rincón en nuestro cerebro, el cerebro emocional, que se pregunta qué sentido tiene ese morir y ese nacer sin otra dimensión que la puramente física. Esa pregunta está en nuestro cerebro. Ese dios universal del que hoy hablamos tiene solamente cuatro o cinco mil años. Antes éramos todos politeístas. Dentro de nosotros tenemos un algo que, en nuestra soledad, nos impulsa a esa pregunta que una pregunta del corazón del ser humano “¿Esto qué es? “

¿Surge esa pregunta del miedo?

No tanto del miedo como del preguntarnos acerca del orden, como hacía Einstein y tantos otros. Nuestro cerebro consciente y nuestro conocimiento de las leyes nos hacen darnos cuenta de que, como seres humanos y conscientes, no podemos contestar a estas cuestiones; que estamos limitados. Pero ese límite no impide que haya algo emocional que te lleve a hacer esa pregunta. Cuando eso se instrumentaliza, cuando se institucionaliza, es cuando empiezan los problemas. Cuando alguien te dice yo tengo la respuesta, siempre está el poder detrás. George Steiner dice que todas las culturas son mortales, todas las religiones también. Estamos entrando en una era de posreligión. La pregunta es ¿Qué nos espera?

Francisco Mora nos habla de que creamos la religión para protegernos de ese miedo que nos invade la idea de la muerte y por supuesto para explicar todos aquellos fenómenos que pasan a nuestro alrededor. Y lo más importante, a mi parecer, que las religiones o creencias son malas solo cuando se institucionalizan. Cuando se nos “obliga” o “somete” a una idea de religión, una idea que se asienta en nuestra cultura sin apenas darnos cuenta. Sin dejarnos decidir ni pensar en otra forma posible de religión.

Me resulta curioso incluso extraño que yo este escribiendo algo relacionado con Dios y que no sea una crítica religiosa.

Hay datos que corroboran que ya desde la prehistoria han existido ciertos rituales o ciertos cultos religiosos que se han ido transformando pero sin grandes cambios. Ya en los primeros estados empieza a aparecer la religión como fuerza represora o más bien controladora. Recordemos que según al año al que nos traslademos históricamente y al lugar las divinidades cambian. Aunque de normal, como bien dice Francisco Mora, la mayoría de las religiones eran politeístas. Pero poco a poco la cosa fue cambiando y ahora se han convertido prácticamente todas en monoteístas.

¿La razón? La mismas durante miles de años: intentar dar sentido a la vida o a la muerte.

Ahora después de pararme a pensar yo sí que creo en un Dios pero no tiene ningún hijo ni mesías ni nada que se le parezca. Existe desde que el mundo es mundo. Y es que esta fuerza es la que ha creado el mundo o más bien lo ha ido desarrollando, porque como todos sabemos aquí nadie hizo el mundo en seis días y al séptimo descanso.

Alguien me dice a menudo que la religión es algo bonito no por sus dioses sino porque hay algo que nos une a todos y ese algo es la fe.

Pero yo quiero hablar más allá de esa fe. Más allá de las palabras que se han ido transmitiendo durante años y años. No necesitamos saber leer, hablar o escribir para poder percibir a este Dios. Simplemente hace falta usar los sentidos.

Creo que ya sabéis por donde voy. Dios para mi es la naturaleza. ¿Acaso existe algo superior? ¿Acaso podemos encontrar algo más poderoso? Yo creo que no. Hay cosas que por mucha explicaciones científicas que se les den siempre van a ser un misterio ante el ojo humano. La naturaleza tiene el poder de hacernos reír, llorar, sufrir pero sobre todo nos da el mayor de los regalos: la vida.

Yo he llegado a esta conclusión sin nadie que me lo haya inculcado o sin que nadie me lo haya enseñando. Y ahora llega otra de mis preguntas: Esto es una doctrina que se lleva practicando mucho tiempo y yo la acabo de descubrirla, no sabía su nombre ni si quiera tenía idea de que existía ¿Cómo he podido llegar a una conclusión así? ¿Será que como decía Platón nuestras almas son eternas?

No creo que nuestras almas sean eternas, creo que todos en algún momento de nuestra vida llegamos a sacar conclusiones y no sabemos de dónde han salido, ni como han aparecido en nuestro pensamiento. Pero lo vemos muy claro, más claro que cualquier otra cosa.

Y así ha sido como la otra noche sin saber cómo ni por qué vino a mí este gran pensamiento. Ahora si puedo ver claro que existe algo muy superior a nosotros y siempre ha existido. Creo que muchos se han dado cuenta de ello y por eso intentan hacernos creer que no es tan mágico todo lo relacionado con la naturaleza y que todo se resume en un par de formulas matemáticas.

Esta simplemente es mi humilde opinión y mi recién nacido pensamiento. No puedo esperar que todo el mundo piense como yo o lo vea tal y como yo lo veo. Simplemente quería compartir con todos vosotros mi opinión. Quizás dentro de un tiempo esta idea se marchite y aparezca otra más verdadera pero hasta el momento esta es la más verdadera.

(Para aquellos que no lo sepáis, esta idea es una doctrina puramente filosófica y se le llama Panteísmo. Tendré que informarme mejor sobre el Panteísmo antes de clasificar mis ideas con un nombre, cosa que no me gusta hacer pues prefiero que andes solas sin nombre ni collar.)

Tania Ferre.

Imposible

Quiero morirme riendo,
no quiero morirme serio;
y que me den tierra pronto...
pero no de cementerio.

No quiero morir -dormir-,
no quiero dormir muriendo
en un estéril jardín..
¡ Yo quiero morir viviendo!

Quiero dormir.. ¿Dónde?...Sea
donde lo quiero el Destino:
en un surco de barbecho,
a la vera de un camino...

En una selva ignorada,
o a la orilla de un riachuelo
de estos tan claros, que están
venga a robar cielo al cielo.

Que cuando mi carne sea
nada en polvo, broten flores
de ella, donde caiga escarcha
y escarcha de ruiseñores.

Que resbale por mi cuerpo
la corriente cristinalina
y ladronzuela, sacándole
alguna nota argentina.

Que escuche mi oído armónico,
en cuanto el día se vuelva
ascua, la armonía virgen
del virgen Pan de la selva.

Que nazcan espigas fáciles
con luminosas aristas
de mi pecho, que aman el arte,
para recreo de artistas.

No quiero morir- dormir-,
no quiero dormir muriendo
en sagrada tierra ésteril...
¡Yo quiero morir viviendo!

Miguel Hernández

sábado, 1 de octubre de 2011

Melancolía

Alguna vez habéis notado como un libro te llama cuando pasas por el lado de un estante cargado de miles de libros pero solo uno es el que te llama. Pues a mí me suele pasar cada vez que voy a alguna librería o biblioteca. Y esta mañana ha sido el libro “Las obras completas” de Miguel Hernández. En estas obras hay cuatro apartados: Poesía, prosa, teatro y correspondencia. He leído algún que otro poema realmente bello, pero me los reservo para otra entrada. Ahora me he puesto a leer la última parte: Correspondencia. Y en una de las primeras cartas que Miguel escribe, al que llama amigo hermano, Ramón Sijé, le escribe una poema de Cisne Rubén. Es esta poesía la que hoy voy a dejar en mi blog.

Hermano, tú que tienes la luz dime la mía.

Soy como un ciego. Voy sin camino y ando a tientas

voy bajo tempestades y tormentas,

ciego de ensueño y loco de armonía.

Ese es mi mal: Soñar. La poesía:

es la camisa férrea de mil puntos

que se clava en mi alma. Las enfría

dejan caer las gotas de mi melancolía


Así voy, ciego y loco, por este mundo amargo.

A veces me parece que el camino es muy largo

y a veces que es muy corto.


Y en este titubeo de aliento y agonía,

surge lleno de penas lo que apenas soporto,

¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?


Poema de Rubén Darío

Titulo: Melancolía

viernes, 23 de septiembre de 2011

Otro año más es Otoño

Ya es Otoño y el verano quedó atrás cargado de recuerdos. La segunda entrada que hice en este blog decía así:

Octubre

En otro tiempo era verano

su fuego, sus ardores,

quien encendía mi fantasía.

prefiero ahora el otoño

por sus color que embriaga,

amo la estación cansada

tras la vendimia.

Nada se me parece más,

nada me consuela más,

que este aire que huele

a mosto y a vino,

que este viejo sol de octubre

que resplandece sobre las viñas saqueadas.

Sol de otoño inesperado,

que resplandeces como en un más allá

con tierna perdición

y vagabunda felicidad,

tú nos ves agotados,

esperando lo peor, con la muerte en el alma .

Por eso nos gustas,

vago sol superviviente

que no sabes decirnos adiós,

volviendo cada mañana

como un nuevo milagro,

más hermoso cuanto más desciendes

y estás casi muriendo.

Y con estos increíbles días

vas componiendo tu estación,

toda una dulce agonía.

Pero de esta poesía hace ya un año. Cuantas cosas pueden cambiar en un año. No somos capaces de imaginarlo si quiera. Creo que puedo recordar más o menos como andaba la cosa por estas fechas hace justo un año. Ya habían dado comienzo las clases, esos primeros días, que todos deseamos que llegaran después de un largo verano. Apenas nos habíamos visto y había mil cosas por contar.

Han pasado tantas cosas en un año. Nuevas amistades, nuevas experiencias, nuevos lugares, nuevas decepciones, nuevas responsabilidades… incluso la difícil decisión de ir de Erasmus, que como podéis comprobar esa decisión que valientemente tome se la llevo el viento. Me mantengo en la ciudad de siempre, mi ciudad, Almería.

Ahora me espera otro año. Me conformaría con que fuera la mitad de bueno que lo fue el año anterior. Pero por lo que parece este promete mucho…

Tania ferre

domingo, 4 de septiembre de 2011

Volvió septiembre

Tengo el blog en estado de abandono. Creía que el verano, las vacaciones, la playa, el calor… me iban a inspirar a escribir muy a menudo ya que tendría mucho tiempo libre, pero no ha sido así, todo lo contrario no he tenido ni ganas de escribir. Por ahí tengo varias cosas empezadas pero sin gracia, parecen escritas sin ganas… y son temas de los que quiero escribir pero quiero que reflejen todo lo que yo he sentido, quiero leerlo y volver a estar en esos lugares. Pero creo que tendré que esperar a que mi inspiración vuelva.

Septiembre ha vuelto y con él viene el final del verano, de las vacaciones y de los días de playa. Ahora toca volver a la rutina. Una rutina que a mí personalmente no me disgusta. Todo el día en la Universidad rodeada de gente, las prisas, el estrés, pero sobre todo los buenos momentos, las risas, las comidas con Mercedes, el café de antes de clase, las charlas en el autobús… se echan de menos después de tirarte nueve meses haciendo lo mismo a diario. Aunque este curso las cosas van a ser algo diferentes, me reservo una entrada para explicar los cambios.

De este verano no tengo queja alguna. Ha sido uno de mis veranos más relajantes, incluso he empezado a hacer un poco de deporte, que nunca viene mal. Eso sí, no he tocado un libro, ni de estudio ni de lectura, que desastre, así como voy a tener ganas de escribir. Ahora llega el momento de volver a coger boli y papel y dejar la toalla y las gafas de bucear guardadas hasta el próximo verano.

Próximamente escribiré cositas del verano. De mientras os dejo una canción para que recordéis “los días de verano”

http://www.youtube.com/watch?v=_qkWkXE3gq0&ob=av2n

Tania Ferre.